La realidad en 90 municipios: covid, hambre y falta de insumos

En al menos 90 municipios del país, que están alejados de las grandes cabeceras municipales, hay coronavirus. Pero más allá de esta pandemia que se expandió por todo el mundo, en estos lugares hay otros males que están arraigados: el hambre, la ausencia de servicios públicos y, es más, la falta de un hospital o de un puesto de salud. Sus mandatarios locales no saben qué pedir: o comida o insumos médicos.

Además, hay otras realidades que se combinan con la enfermedad: la primera, el aislamiento no se cumple al ciento por ciento. Es más, en la gran mayoría de los pueblos se vive un absoluto carnaval durante la entrega de los subsidios. A algunos mandatarios les ha tocado a la brava: declarar el toque de queda para que la gente no se mueva de sus casas.

La segunda es que algunos alcaldes y gobernadores están feriando los recursos y, según los mismos entes de control, están comprando mercados al doble o al triple de lo que normalmente cuestan. Como si no fuera suficiente, en algunos municipios no hay agua potable para promover el lavado de manos, como en Quibdó, en donde, por suerte, ha llovido y en las casas hay agua almacenada.

Se trata, entonces y a grandes rasgos de Tumaco, Buenaventura, Leticia, Riohacha, Quibdó, Ciénaga, Valledupar, Sincelejo, Montería, entre otros, en donde la lucha diaria es que la gente no se muera de hambre, tener agua limpia y que el hospital cuente con insumos y con médicos. En estos municipios, los ventiladores mecánicos se cuentan con los dedos de las manos. En los buses no hay campañas como las que se ven en las grandes ciudades que tratan sobre respetar un metro de distancia. No. En los buses se suben los que caben, hasta el tope.

El Gobierno para atender esta emergencia en los municipios está operando en dos velocidades. Por un lado está, Luis Guillermo Plata, gerente para la atención del covid 19, quien indicó que en las zonas alejadas el suministro de insumos “es mucho más complejo y para eso nos apoyan las Fuerzas Militares, tenemos a disposición su logística en tierra, aire y agua para llegar a las regiones más apartadas”.

Por el otro lado está la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y la Alta Consejería para las Regiones, quienes han dispuesto durante el último mes varias entregas de mercados en algunos departamentos como Risaralda, La Guajira, Boyacá y Casanare.

Desde las regiones

Eugenio Rangel Manrique es el alcalde de Villa del Rosario, municipio fronterizo con Venezuela cerca de Cúcuta, en Norte de Santander, explicó que para él lo más complejo es el manejo de los migrantes.

“Nuestro hospital es de primer nivel. Acá hay una sala de crisis activada. En el municipio no tenemos camas UCI, pero está cerca el hospital Erasmo Meoz de Cúcuta. Frente al tema de los migrantes debo decir que es una situación difícil. Ya no pasan tanto por las trochas ahora lo que estamos viviendo es el hacinamiento. Tenemos aproximadamente 400 casas en las que viven cerca de 7.000 migrantes. El Ejército nos ayuda a controlar la situación, todos los días denuncio y nadie responde”, dijo el alcalde.

Al otro lado del país, en Leticia, los médicos renunciaron. De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (Achn), el Amazonas cuenta con 167 camas hospitalarias en todo el departamento y no tiene para cuidados intensivos. El personal médico del Hospital San Rafael presentó una renuncia masiva el pasado 20 de abril.

Rosmery Lozano, enfermera del área de Ginecología y Pediatría en Leticia, le dijo a Colprensa que siente preocupación por la situación que pasa ella y los demás profesionales de la salud. Pide que se atienda la emergencia en el Amazonas

“El panorama, lamentablemente, ha sido bastante precario, teniendo en cuenta que el hospital sobrepasó su capacidad como único centro de atención departamental que tenemos desde hace muchos años. Antes de esta situación, las camas no eran suficientes, hacían falta en áreas de pediatría y urgencias. A esto sumemos el hecho de que hay picos en algunas épocas del año por otras enfermedades como dengue. En el hospital solo hay 4 camas UCI para adultos, 2 pediátricos y 1 neonatal”, agregó.

Mientras tanto, en el municipio de San Diego, Cesar, su alcalde, Carlos Mario Calderón, está molesto porque su comunidad no obedece la cuarentena. “Nos hemos preparado para afrontar la pandemia, tenemos una sala de aislamiento, hacemos campañas diarias de desinfección y perifoneo. Además, hay una habitación para el aislamiento dispuesta para afrontar un caso”. San Diego es un municipio en el que viven 8.000 personas.

Explicó que han hecho cerca de 55 comparendos a las personas que no cumplen con la cuarentena, “pero la gente no es consciente de la problemática que estamos viviendo. Esto lo han tomado con un folclorismo y de verdad, no ha sido al ciento por ciento el aislamiento, no han sido prudentes. Ahora, me preocupa mucho que tengo cientos de personas pidiéndome comida. Somos pobres. Hemos recibido ayuda del Gobierno departamental 1.600 mercados”.

Entretanto, Jesús Delgado, secretario de Salud de Quibdó, explicó que en su municipio hay 20 camas UCI y que tienen una proyección de crecimiento de 10 más. Para camas de aislamiento lo que hicieron fue contratar 132 de tres hoteles con el fin de poder aislar los casos que se presenten.

“A mí me preocupa que se desborden los infectados en caso de que eso pase, colapsaría el sistema y no tenemos la capacidad de respuesta. Tenemos todo para poder aislar, pero no para atender a los pacientes en un estado crítico. También me preocupa que no tenemos los recursos para atender el plan de contingencia que hemos trazado. El costo es de 14 mil millones de pesos, no los tenemos. Solo tenemos 20 ventiladores”.

Es de anotar que la capital choconana tiene una población que alcanza los 130 mil habitantes y el único hospital, el San Fracisco de Asís, no solo está colapsado sino en una grave crisis financiera.

Carlos Humberto Libreros, médico especialista del hospital, le dijo a Colprensa, que tienen las manos atadas frente a la emergencia. “La capacidad en cuanto a laboratorios y capacidad operativa es muy débil, debido a que el efectivo no llega a los hospitales. En estos días se ha visto la llegada de dotaciones de protección personal, dados los casos que se dieron desde la semana anterior”, manifestó.

Por último, el funcionario Delgado también dejó claro que la cuarentena no se respeta: “acá es difícil hacer el control, lo únicos días en que logramos cerrar todo son los sábados y los domingos, de resto, ha sido difícil y la gente sale a pesar de las restricciones”.

Tomado de: https://www.elcolombiano.com/colombia/la-realidad-en-90-municipios-covid-hambre-y-falta-de-insumos-IK12906385



Deja una respuesta

A %d blogueros les gusta esto: